Allí vimos diez de ellos y más tarde en la catedral vimos los dos que nos quedaban, que son el Cristo Alzado y la Soledad. Son todos preciosos y enormes.
Gracias a tres miembros de la Hermandad que nos explicaron todo, pudimos analizar cada paso con mucho detalle.
¡Ha sido una experiencia muy bonita y hemos aprendido mucho!