jueves, 24 de octubre de 2013

ORACIÓN DE LA MAÑANA 24 DE OCTUBRE

EL JUEZ Y LA VIUDA. Cuarta reflexión-oración

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Lectura del Evangelio según san Lucas 18, 1-8: “Pero, cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará fe en la tierra?”.
Jesús, con este interrogante final con el que acaba la parábola, parece como que duda un poco de que tengamos una fe suficiente para poder orar. Tiene pena de que no hablemos con el Señor, porque él sí que lo hacía continuamente.


VAMOS A RECORDAR HOY SU TESTIMONIO DE ORACIÓN
Jesús rezaba mucho e insistía para que la gente y sus discípulos rezaran también, porque es en  el diálogo con Dios donde aparece la verdad y la persona se encuentra consigo misma en toda su realidad y humildad. Lucas es el evangelista que más nos informa sobre la vida de oración de Jesús. Nos lo presenta en constante oración. He aquí algunos de los momentos en los que Jesús aparece rezando.
  • A los doce años de edad va al Templo, a la Casa del Padre (Lc 2, 46-50).
  • Jesús tiene costumbre de participar en las celebraciones en las sinagogas, los sábados (Lc 4, 16).
  • Reza cuando es bautizado y va a comenzar a predicar el Reino de Dios (Lc 3, 21).
  • Se retira luego al  desierto cuarenta días  a orar y pedir ayuda al Señor (Lc 4,1-2).
  • Sube al monte a orar antes de elegir a los doce apóstoles (Lc 6, 12-16).
  • Busca la soledad del desierto para rezar después de predicar y curar (Lc 5,16; 9,18).
  • Cuando realiza el milagro de la multiplicación y lo quieren nombrar rey, se retiró de nuevo el solo al monte pues no hacía las cosas para que lo reconocieran (Jn 6, 1-15).
  • Reza antes de comer (Lc 9,16; 24,30).
  • Cuando explica la realidad de lo que le van a hacer y habla de su pasión, reza (Lc 9,18).
  • En la cercanía de la hora de la crisis sube al Monte para rezar y es transfigurado (Lc 9,28).
  • Ante la revelación del Evangelio a la gente sencilla que lo creía, dice: “¡Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…(Lc 10, 21-24).
  • Los apóstoles que ven cuánto y cómo reza, le piden que los enseñe a orar (Lc 11, 1-13). Les enseña el Padrenuestro.
  • Reza por Pedro para que no desfallezca en la fe (Lc 22,32).
  • Reza en Getsemaní cuando ya lo van a detener, y pide a los apóstoles que recen también (Lc 22, 39-46).
  • Ora en la cruz: “Padre, perdónalos que no saben lo que hace”. “Padre a tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 34-46). 

REFLEXIÓN. Esta larga lista y otros momentos más que podríamos seguir añadiendo, indica lo siguiente: A) Que para Jesús la oración era importantísima y estaba  unida a la vida diaria, a los hechos concretos, a las decisiones que debía tomar. B) Entendía que para poder ser fiel al proyecto salvador de Dios, tenía que quedarse a solas con él muchas veces, escucharlo, pedirle ayuda en los momentos difíciles y decisivos de su vida. C) Él quiere y desea que oremos, por eso también nos enseñó una oración que resumiera lo más importante que teníamos que hablar con Dios Padre. (Breve pausa reflexiva) ¿Por qué creéis que Jesús necesita orar tanto? ¿Nos parecemos un poco a él? ¿Creemos que es importante la oración?

Vamos a pedir a Jesús que nos ayude a ser cristianos de oración y a proponernos orar cada día un poco más de lo que lo hacemos. Lo hacemos a través del Padrenuestro que Jesús rezó con sus discípulos.