miércoles, 6 de noviembre de 2013

ORACIÓN DE LA MAÑANA 6 DE NOVIEMBRE

SOBRE LOS PRIMEROS PUESTOS. Tercera reflexión-oración.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 7-14: “Cuando te inviten, ve y siéntate en el último lugar; para que cuando venga el que te invitó, te diga: -Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás honrado en presencia de todos los invitados.  Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado”. 
¿QUÉ DESTACA JESÚS EN ESTA CONTINUACIÓN DE LA PARÁBOLA?

·         Que debemos de ser humildes y sencillos ocupando los lugares últimos.
·         Que si merecemos algo más importante, cuando llegue el que invita, nos lo dará.
·        Por ser humildes nunca seremos rebajados ante los demás. Por ser orgullosos y aparentar lo que no somos sí. (Breve pausa reflexiva. Comentar, si se desea, lo que destaca Jesús en este momento de la parábola).
REFLEXIÓN. Jesús nos quiere muchísimo y no desea que suframos innecesariamente. Por eso nos ayuda con su consejo, en esta parábola, a no estar en lucha continua por ocupar el puesto más alto en la familia, en la clase, en el grupo de amigos, en el deporte, entre los vecinos…porque acabaremos en el último lugar: del afecto, de la acogida, del contar con nosotros, de elegirnos para amigos o para realizar distintas actividades, porque a una persona  creída y orgullosa cuesta tenerla cerca. En cambio, la humilde, que aporta todo lo que es, sabe y tiene sin deseos de sobresalir ni dejar por debajo a nadie, esa siempre será querida, reconocida y aceptada. Vamos a pensar un momento en qué lugar nos situamos nosotros en la convivencia con los demás: ¿Somos humildes o somos orgullosos?  Recordamos nuestro comportamiento en casa, en el patio del colegio, en la clase, cuando estamos con los amigos, cuando nos invitan a algún cumpleaños, fiesta, salida…(Podemos comentarlo).

Oración. Te pedimos perdón a ti, Señor, y a los demás, por las veces que nos creemos dioses ante los cuales todos deben inclinarse. Perdón, Señor. Todos.Te damos gracias, Señor, por las veces que somos uno más; que actuamos con sencillez, sin llamar la atención, movidos por el cariño, la comprensión y la colaboración. Gracias, Señor.